HOLA

Imagínate a una niña indígena otomí que vive en el pueblo de Tepatepec en valle del Mezquital, allá por el estado de Hidalgo en México, lejos de todo. Era un lugar de pobreza extrema en donde aún se habla el otomí o hñahñú. En las mañanas la niña caminaba a la escuela y por las tardes, muchas veces entre tolvaneras, regresaba a su casa para ayudar a su mamá que nunca tuvo educación escolar. Para sostener a la familia, la mamá hacía gelatinas que la niña vendía en los mercados. Esta es la historia de Xóchitl Gálvez que se empeñó en educarse y terminó su secundaria y su preparatoria en el pueblo de Mixquiahuala donde encontró trabajo en la presidencia municipal. Ya de jóven tuvo contacto con las computadoras que le fascinaron tanto que años después se inscribió en la Facultad de Ingeniería de la UNAM en la ciudad de México para estudiar computación y obtuvo su diploma. Con el tiempo creó empresas de tecnología avanzada reconocida mundialmente para la construcción de edificios inteligentes. Con las utilidades de sus empresas, en 1995 decidió crear la Fundación Porvenir que se dedica combatir problemas de desnutrición infantil y contribuir al desarrollo económico entre mujeres de zonas indígenas. Uno de sus programas lleva alimentos a niños indígenas con desnutrición en los estados de Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Veracruz. Se lanzó a la política llegando a ser senadora por el estado de Hidalgo y, hoy en día, candidata a la presidencia de México. El corolario de esta historia es que la educación te abre las puertas que te permiten llegar tan lejos como quieras.

Niña otomí – tomada del libro
“Los Hijos del Sol” 1988 ©
José Pablo Fernández Cueto